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Relevo en la dirección del Órgano de Control del Consejo Regulador

Domingo Rodrigo se jubila tras 39 vendimias en el Consejo y cede el testigo a Pablo Franco

Domingo Rodrigo, que ha venido siendo responsable del control y certificación de los vinos de la Denominación de Origen Calificada Rioja durante los últimos 26 años, dejaba su cargo por jubilación el pasado 6 de noviembre. La persona elegida mediante el correspondiente proceso de selección para relevarle en la dirección del Órgano de Control del Consejo Regulador ha sido Pablo Franco Sarria, ingeniero técnico en Industrias Alimentarias, máster en Viticultura y Enología y executive MBA máster en Dirección y Gestión de Empresas. Pablo Franco (Barco de Valdeorras, 1980) tiene una formación especializada en enología, con experiencia en la gestión de todo el proceso, desde el cultivo de viñedo a la comercialización. Ha desarrollado su carrera profesional en la gestión de industrias alimentarias, ocupando diferentes puestos de dirección, entre los que destaca la labor realizada durante los tres últimos tres años como gerente-director técnico de Bodegas Guerra, una marca con más de 135 años de historia que logró relanzar, trabajo desempeñado hasta su incorporación al Consejo Regulador de Rioja en septiembre de 2015. Destaca igualmente su etapa al frente de la dirección técnica del Consejo Regulador de la D.O. Bierzo entre 2005 y 2012, así como su pertenencia al panel de expertos técnicos en industrias vitivinícolas de ENAC.

Domingo Rodrigo (Tudelilla, 1950) se despidió ante los medios de comunicación riojanos ofreciendo el balance de su última vendimia en el Consejo y su privilegiada visión de la evolución experimentada por Rioja a través de los principales hitos desde su incorporación en 1977 a los Servicios Técnicos del Consejo Regulador como Veedor Habilitado por el Ministerio de Agricultura. "Soy muy optimista sobre el futuro de Rioja", aseguró tras mostrarse convencido de que "hoy se están haciendo los mejores vinos de la historia de la Denominación porque hay mejor viticultura, grandes profesionales y más medios técnicos en las bodegas". "Nada tiene que ver la D.O. que me encontré en 1977 con la actual: hemos pasado de 40 bodegas comercializadores a 600, de 37.000 a 65.00 hectáreas, de una comercialización de 67 millones de litros a los 280 actuales. Cuando entré en el Consejo no había Registro de Viñedos, había 3 veedores y 5 administrativas, mientras que hoy tenemos una plantilla fija de 34 personas, distribuidas en el Servicio de Control, Administración, Asesoría Jurídica y Marketing, y se contratan anualmente hasta 200 técnicos para distintas funciones".

Testigo y en gran medida protagonista de los grandes avances de Rioja en materia de control de calidad, Domingo Rodrigo recordó la implantación del control de añadas y de las categorías de envejecimiento en 1980, o de la calificación de los vinos en 1985, todo lo cual condujo al reconocimiento de Rioja en 1991 como única D.O. Calificada, un proceso que continuó en 1993 con la obligatoriedad del embotellado en origen, en 1998 con el derecho a la utilización de la subzona, o en 2005 con el punto de inflexión que se produce respecto al control de rendimientos, por citar solo algunos de los hitos significativos. Tras recordar también con gratitud a los seis presidentes con los que trabajó, Domingo Rodrigo manifestó su orgullo y especial satisfacción "por haber participado activamente con mis compañeros de los Servicios Técnicos en el desarrollo de esta Denominación, que ha permitido una importante mejora del nivel de vida de la gente de los pueblos". Para concluir expresó su deseo de que los representantes del sector "sigan tomando acuerdos de consenso para garantizar la estabilidad de la D.O. y la mejora de la calidad, a fin de conseguir más valor añadido para nuestros vinos".

FOTOGRAFÍA: 

Domingo Rodrigo (i.) y Pablo Franco (d.) junto al presidente del Consejo Regulador.