Buen cierre de un año marcado por la incertidumbre y la tensión

El Consejo Regulador de la DOCa Rioja ha otorgado la valoración oficial de ‘BUENA’ a la complicada cosecha de 2018 que, tras un adecuado progreso a lo largo del final del ciclo vegetativo, ha terminado dejando resultados satisfactorios.

El año ha estado marcado por fenómenos meteorológicos de poca transcendencia a nivel general, así como por una continua incertidumbre ocasionada por las continuas amenazas de mildiu.

El viñedo riojano ha tenido una favorable evolución durante el ciclo vegetativo en el conjunto de la Denominación. De acuerdo con el informe del Servicio Habilitado de Veedores del Consejo Regulador, que realiza un completo estudio de todas las etapas del ciclo, si por algo ha destacado el ciclo vegetativo de esta campaña es por la “ausencia de contratiempos meteorológicos severos”.

Una vendimia que se desarrolló en fechas habituales y que ha resultado ser una de las cosechas más largas de la historia de Rioja, caracterizada por una buena climatología al final del ciclo y por una mejora de las expectativas productivas que había inicialmente.

La brotación se inició en la zona más oriental de la Denominación en la segunda quincena del mes de marzo, lo que denotó un retraso de 20 días sobre la campaña anterior y unos 4 ó 5 sobre la fenología de lo que podemos considerar un año normal.

Las abundantes precipitaciones acumuladas registradas durante el invierno y la primavera de 2018 propiciaron una excelente situación del viñedo durante los primeros meses del ciclo.

Esta situación, que, en un principio era tan bien recibida, comenzó a tornarse preocupante en la primera quincena de julio cuando, a las ya abundantes precipitaciones registradas, se unía el paso de frentes de tormenta y granizo, afortunadamente sin daños que mermasen la cosecha, que favorecían junto a las altas temperaturas propias de esa época del año, las condiciones óptimas de desarrollo de mildiu.

Esta situación, que de haber seguido la meteorología inestable hubiera podido ser catastrófica, cambió cuando en la segunda quincena del mes de julio cesaron las lluvias y comenzamos a disfrutar de tiempo cálido y seco, en la mayoría de los viñedos este cambio de condiciones propició el desecamiento del micelio y la recuperación de la masa foliar y los racimos. Las condiciones sanitarias del viñedo habían mejorado notablemente.

La maduración discurrió por cauces normales destacando los adecuados parámetros cualitativos y el mayor peso medio de las bayas debido a las buenas condiciones meteorológicas.

Comenzó la vendimia el 27 de agosto, 17 días después que la campaña anterior. De manera general el final del ciclo vino caracterizado por una vendimia escalonada y en fechas tradicionales, con una entrada en bodega pausada motivado especialmente por la mayor lentitud en alcanzar el final de maduración que, unido a las buenas condiciones meteorológicas, hizo que se pudiera mantener la uva un mayor tiempo en la viña con el objetivo de conseguir condiciones óptimas de maduración.

Vendimia marcada por una gran selección de uva tanto en viñedo como en bodega y sin contratiempos en lo que a lo meteorológico se refiere.

Entre las características que definen el perfil medio de los vinos de la cosecha 2018, cuya graduación media es ligeramente inferior a la de los años anteriores, cabe destacar la finura de los tintos, con colores intensos y vivos, así como una armonía en boca.

Entre las características que definen el perfil medio de los vinos de la cosecha 2018, cuya graduación media es ligeramente inferior a la de los años anteriores, cabe destacar la finura de los tintos, con colores intensos y vivos, así como una armonía en boca. Por otro lado, el  Pleno del Consejo Regulador ha subrayado la gran calidad de los vinos blancos y en especial el carácter y la personalidad de las variedades autóctonas de Rioja, ofreciendo vinos de gran intensidad aromática y muy buena estructura en boca.