En un proceso de mejora continua, la DOCa Rioja ha enriquecido su actual oferta e incorpora nuevas indicaciones junto a las tradicionales de envejecimiento en barrica, su principal baluarte.

 

De esta forma, desde 2017, en Rioja encontramos vinos que atienden al origen de estos dando lugar a diferentes procedencias según el propio terruño. El objetivo es valorizar el origen singular, reconocer su diversidad y continuar estableciendo requisitos cualitativos que garanticen la calidad de sus vinos.

 

Las nuevas indicaciones geográficas respetan y complementan a la tradicional y exitosa gama de vinos elaborados mediante ensamblaje y vienen a sumarse a las tradicionales categorías de envejecimiento que identifican y prestigian a los vinos de Rioja, ofreciendo a los consumidores de todo el mundo una calidad sostenida inigualable.

 

Sin duda contribuirán no solo a valorizar el terruño y reconocer su diversidad, sino también a incrementar el prestigio de la Denominación y enriquecer su fondo de comercio.

Origen

En Rioja encontramos vinos que atienden al origen de estos dando lugar a diferentes procedencias según el propio terruño. El objetivo es valorizar el origen singular, reconocer su diversidad y continuar estableciendo requisitos cualitativos que garanticen la calidad de sus vinos.

Envejecimiento

Según el proceso tradicional de envejecimiento seguido, en el vino de Rioja se establecen cuatro categorías, diferenciadas mediante los cuatro tipos de contraetiquetas o precintas numeradas que el Consejo Regulador otorga a aquellos vinos que han superado sus controles de calidad y tipicidad.

 

 

Uno de los rasgos diferenciadores de los vinos de Rioja es la gran aptitud que poseen para el envejecimiento, cualidad exclusiva de los grandes vinos. A través de un adecuado proceso de crianza, en el que la madera de roble juega un papel decisivo, el vino de Rioja experimenta una evolución favorable que exalta sus virtudes y le confiere nuevas características aromáticas y de sabor.

 

Los vinos de Rioja poseen la elegancia, originalidad y carácter de los grandes vinos, algo que solo es posible alcanzar cuando se han acrisolado en el tiempo variedades, medio vitícola y procedimientos vinícolas. Dada la diversidad vitivinícola que ofrece la Denominación, ha constituido una práctica tradicional de las bodegas ensamblar uvas y vinos de diferentes variedades, pagos y municipios, buscando la complementariedad que exaltara sus respectivas virtudes en el producto final.

 

Es este sin duda el tipo de Rioja más conocido, aunque cada vez con mayor profusión las bodegas ofrecen una rica gama de estilos, con vinos de gran concentración y expresión frutal, que proceden de parcelas de viñedo determinadas.

Espumosos de calidad de Rioja

La DOCa Rioja ha adaptado su normativa para aprovechar una oportunidad de negocio y amparar, con carácter novedoso, la producción de un nuevo tipo de vino: espumosos blancos y rosados de calidad.

De esta manera, se completa así la gama de vinos tranquilos tradicionalmente amparada por la Denominación (tintos, rosados y blancos) con un producto nuevo de calidad y prestigio, obtenido mediante el método tradicional y con limitación en los contenidos en azúcar (Brut, Extra Brut y BrutNature).

Esta nueva mención se incorporará en los documentos de garantía del Consejo y se reflejará específicamente en el etiquetado. Para la elaboración del ‘Espumoso de Rioja’ se permite trabajar con todas las variedades de uva autorizadas por la Denominación y, en el caso de los espumosos rosados, deberán tener como mínimo un 25% de uvas tintas. La solicitud de vendimia deberá presentarse con carácter previo al inicio de ésta y será requisito obligatorio la vendimia manual, limitando su rendimiento de transformación respecto del generalmente autorizado.

Se dan unas permanencias mínimas específicas para esta nueva categoría de espumosos de calidad:

Se exige un mínimo de 15 meses para la categoría de crianza,  24 meses para los reserva y, por último, 36 meses para el Gran Añada.