Cosecha 1999

El ciclo vegetativo se inicia con un buen agostamiento de la campaña anterior y con una pluviometría suficiente durante el invierno, lo que deriva en una muy buena brotación. La evolución del viñedo es correcta hasta el 16 de abril, en que una intensa helada afecta a gran parte del viñedo de la Denominación. Solamente las zonas más altas, por encima de los 500 m, se ven menos afectadas. Esta helada va a ser el factor determinante en esta campaña, que va a incidir en la evolución del ciclo y la cantidad de cosecha. Afortunadamente, la recuperación del viñedo en las fechas próximas a la helada es excelente desde el punto de vista vegetativo, e irregular en lo concerniente al productivo, influyendo en este caso aspectos como la edad del viñedo, el vigor y la variedad.

La brotación es irregular y el número de racimos y el tamaño varía enormemente, produciéndose una distinta evolución en cada caso, diferencia que se va acortando hasta llegar a la vendimia en unas condiciones de maduración semejantes. El cuajado es bueno en todos los casos y el estado sanitario es igualmente satisfactorio hasta el envero, que se inicia con retraso, manteniéndose la irregularidad derivada de la helada. El proceso de maduración es correcto y la diferencia de evolución se va acortando.

La valoración de la cosecha como “Buena” por el Consejo Regulador responde a las características de una cosecha condicionada por una climatología irregularhelada en abril y lluvias en septiembre– que afectó a su normal desarrollo vegetativo y que, en consecuencia, ha proporcionado una diversidad de calidades, con un porcentaje amplio de vinos muy aptos para la crianza.

Calificación final: BUENA

Vino calificado: 215,34 millones de litros
Tinto: 187,51 millones de litros
Blanco: 12,25 millones de litros
Rosado: 15,58 millones de litros