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El Consejo Regulador, integrado por representantes de viticultores, bodegueros y Administración, es la entidad encargada de velar por el cumplimento de las normas de la Denominación, con el objetivo de proteger la tipicidad y calidad de los vinos de Rioja.

En la Denominación de Origen Calificada Rioja se elaboran vinos blancos, rosados y tintos.

Terroir

Las tierras del Rioja conforman una región natural, con un clima y suelos excepcionales para la producción de vinos de alta calidad. Se extiende a lo largo de unos cien kilómetros a ambas márgenes del río Ebro y la delimitan la Sierra de Cantabria por el norte y la Sierra de la Demanda por el sur, protegiéndola y diferenciándola del entorno. La confluencia del clima atlántico y del mediterráneo, con temperaturas medias moderadas en torno a 15o y precipitaciones anuales entre 400 y 600 l/m2, resulta ideal para el cultivo de la vid.
Un factor determinante de la diversidad vitivinícola es que los siete valles formados por los afluentes del Ebro tienen sus propios microclimas y diferentes tipos de suelos, entre los que predominan los tres más conocidos: arcillo calcáreos, arcillo ferrosos y aluviales. El suelo de Rioja resulta muy adecuado para una viticultura de calidad, ya que tiene una estructura equilibrada (arenas, limos y arcillas), es ligeramente alcalino, pobre en materia orgánica y con moderada disponibilidad hídrica durante el verano.
En Rioja Alavesa y la Sonsierra predomina
la influencia del clima atlántico y los suelos arcillo-calcáreos situados en terrazas y pequeñas parcelas. En Rioja Alta también es notoria la influencia atlántica, mientras que sus suelos se
reparten entre los arcillo-calcáreos, arcillo-ferrosos y aluviales, en un relieve igualmente variado, dominado por lomas y llanos. Rioja Oriental posee un clima más seco y cálido debido a la mayor influencia mediterránea, predominando en ella los suelos aluviales y arcillo-ferrosos de relieve llano.
Las variedades autorizadas en Rioja son 14.
En tintas: tempranillo, garnacha tinta, graciano, mazuelo y maturana tinta. En blancas: viura, malvasía, garnacha blanca, tempranillo blanco, maturana blanca, turruntés, chardonnay, sauvignon blanc y verdejo.
La variedad tempranillo, considerada autóctona de Rioja, es el fundamento de la identidad de
los vinos tintos y una de las grandes variedades nobles del mundo. Ocupa casi el 80% de la superficie de cultivo en Rioja y es enológicamente muy versátil, capaz de producir vinos muy equilibrados con gran potencial de envejecimiento.
Rioja también es tierra de grandes y diferentes blancos, desde afrutados jóvenes hasta de
larga guarda. La variedad Viura ocupa el 70% del total de superficie de blancas de la región; es una variedad más productiva que las tintas y ofrece vinos afrutados, con un aroma floral y con notable grado de acidez, ideal para elaboración tanto de jóvenes como de crianza.

Vinos
blancos

La uva entera pasa a la prensa. Una vez eliminados los hollejos y raspones, el mosto obtenido pasa a los depósitos de fermentación con temperatura controlada.

Vinos
rosados

La uva, despalillada y ligeramente estrujada, se pasa a los depósitos escurridores. Allí se controla la maceración del líquido con los hollejos. Una vez obtenido el mosto, se decantan las materias en suspensión durante un día. A continuación, el mosto ya limplio, se pasa a los envases de fermentación con temperatura controlada.

Vinos
tintos

Existen dos elaboraciones diferentes. La más extendida actualmente consiste en retirar los raspones en la despalilladora, antes de la fermentación, y se obtienen así vinos apropiados para un largo período de envejecimiento. Si por el contrario la uva entera pasa a los depósitos de fermentación, el sistema seguido, tradicional en Rioja, es el conocido como “maceración carbónica”. En este caso, los vinos obtenidos serán suaves, con bastante cuerpo y adecuados para el consumo en su primer año.

En ambos casos, durante la fermentación se remonta el mosto, de la parte inferior a la superior, a la vez que la temperatura permanece constante. Todo ello con el objetivo de que el proceso se realice de forma homogénea y no se pierda ninguno de los aromas que contiene el mosto.

Al finalizar la fermentación se lleva a cabo el descube: una vez separadas las materias sólidas, el vino pasa a los depósitos de almacenamiento, donde es sometido a un control de calidad.

El Consejo Regulador, mediante exámenes organolépticos y analíticos, determina si el vino merece la Denominación de Origen Calificada “Rioja”. Las pruebas organolépticas se realizan en las instalaciones del Consejo Regulador; mientras que las analíticas se llevan a cabo en la Casa del Vino en Laguardia (Álava), y en la Estación Enológica de Olite (Navarra) y Haro (La Rioja).

La crianza de los vinos de Rioja se realiza en barricas de roble de 225 litros, con trasiegas periódicas, complementándose después en botella. Rioja es el mayor parque de barricas del mundo con más de  1.300.000 barricas.